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[dropcap color=”” boxed=”no” boxed_radius=”8px” class=”” id=””]P[/dropcap]or dentro del oído hay un tubito que se llama Trompa de Eustaquio, en él está la mucosa del oído y los niños al tener la cabeza más pequeña tienen este tubo muy horizontalizado. El adulto lo tiene vertical y al final drena a la garganta con lo cual, la mucosidad que se genera nos la tragamos la mayoría de las veces sin darnos cuenta. Por esta razón hay que tener mucho cuidado con los cambios de presión bruscos producidos en el oído especialmente al sonarles la nariz. Quién no le ha dicho a su hijo: “suena cariño, sí más fuerte…” pues esta presión con el pañuelo puede hacer que parte de la mucosidad vaya para detrás en vez de para fuera que es lo que pretendemos. También tenemos que tener mucho cuidado cuando hacemos lavados nasales y evitar meterle “grandes jeringazos” porque podemos tener el mismo efecto.
La mejor forma para sacar la mucosidad que se acumula en la nariz y en la garganta es llevarla de la nariz a la boca y escupir (ya se que es una guarrería, pero es lo más fisiológico), si se lo traga no pasa nada. Otra opción es pedir que eche aire fuerte por la nariz y limpiarlo después, pero no lo tapéis con el pañuelo para disminuir la presión.
La operación que le proponen a nuestra amiga es hacer un drenaje: una pequeña perforación en el tímpano para que la mucosidad salga hacia fuera del oído.
Desde la osteopatía podemos ayudar porque muchas veces se presentan disfunciones en los huesos de la cabeza que hacen que el hueso temporal, que es el que contiene el oído en su interior, no funcione bien y se acumule la mucosidad.
Siempre es mejor probar con técnicas no agresivas antes de someterte a una intervención quirúrgica.

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